Ejercicio de cata para aprendices

La técnica de la cata no es difícil, basta tener empeño para desarrollar la sensibilidad que permite apreciar los sabores, olores y demás cualidades del vino. La idea básica para reconocer y disfrutar de esta bebida consiste en sensibilizar los órganos olfato-gustativos y ejercitarlos para el reconocimiento de los múltiples elementos que componen el vino.

El primer paso que debe dar quien aspira a gozar del buen vino y apreciar sus cualidades es enfrentarse a él a ciegas.

  • La primera prueba consiste en elegir dos vinos conocidos y de cualidades muy distintas (por ejemplo un tinto joven y uno de reserva, o un blanco seco y uno muy afrutado).
  • El aspirante a catador debe pedir ayuda para que le sirva una pequeña cantidad de los dos vinos a su temperatura de servicio correcta en dos copas cegadas o de cristal ahumado para no ver el color.
  • Una vez servidas las copas, se debe tomar una de ellas por su base para que la mano no altere la temperatura del vino, y se le darán varios movimientos circulares para que el líquido desprenda sus aromas propios.
  • Se aspirará larga y profundamente, y con los ojos cerrados se tratará de memorizar  y catalogar los perfumes que se huelen.
  • Tras esta operación, el aprendiz tomará un pequeño trago y lo paseará por la boca tratando de que el líquido empape las papilas gustativas y el paladar durante unos segundos.
  • Durante ese tiempo en que se retiene el líquido en la boca, se debe tratar de identificar los sabores y la consistencia del vino.
  • La sensación se completa tragando el vino y expirando el aire por la nariz.
  • Mientras se enjuaga la boca con agua y se prepara a hacer lo mismo con la otra copa, puede tomar notas acerca de las sensaciones experimentadas y de lo que piensa acerca del vino degustado.
  • Acabada la cata, si acierta, sabrá que está en el buen camino. Pero si se equivoca, no es cuestión de desesperarse sino de entrenarse, para lo cual no es recomendable tragar el vino en cada ejercicio si no se quiere terminar alcoholizado.

En resumen, puede decirse que la cata es como un camino por el vino, cuyas principales etapas son el aspecto, el aroma, la impresión del primer trago, el gusto total al retenerlo en la boca y el regusto que deja después de tragarlo.

¿Os animáis a hacer este ejercicio? Probadlo y nos contáis.

(Fuente: Cómo entender de vinos. Ed. Susaeta)

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